EL NIDO VACÍO

Mis recuerdos, bandadas de estorninos, aún dibujan tu silueta en el ocaso. Eras el mirlo de mi amanecer, tu canto, la melodía que despertaba mi alma. Pero el tiempo, rapaz nocturno, te arrebató de mi cielo. Ahora, solo el eco de tu vuelo resuena en el nido vacío de mi pecho.

Las palabras que tejimos, plumas dispersas, yacen inertes en el suelo del olvido. Busco tu rostro en cada gorrión que cruza el horizonte, esperando encontrar el brillo de tus ojos en sus alas. Pero solo encuentro la sombra de tu ausencia, un cuervo que grazna en la soledad de mis noches.

Intento reconstruir tu canto, el trino que me hacía vibrar, pero mi garganta se ha convertido en un nido de silencio. Las metáforas de nuestro amor, aves migratorias, han emprendido un viaje sin retorno. Solo queda la nostalgia, un halcón que planea sobre mis recuerdos, recordándome la belleza efímera de tu presencia.

 


El poema «El nido vacío» utiliza la metáfora de las aves para expresar la pérdida de un ser querido y la nostalgia que deja su ausencia. Comparo los recuerdos con bandadas de estorninos que aún evocan la imagen de esa persona en su memoria. La figura amada es representada como un mirlo, símbolo de alegría y melodía en su vida, pero el tiempo, como un ave rapaz, la arrebata de su cielo.

El «nido vacío» simboliza el vacío en su corazón tras la partida de esa persona. Las palabras compartidas entre ambos son plumas esparcidas en el olvido, y la búsqueda de su esencia en otras personas solo le devuelve la sombra de su ausencia.

El intento de revivir su amor se frustra, ya que su voz se ha convertido en un «nido de silencio». Finalmente, el poema concluye con la imagen de un halcón, símbolo de la nostalgia que sobrevuela sus recuerdos, recordándole que la belleza de ese amor fue efímera pero imborrable.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *